lunes, 11 de mayo de 2009

I. LA BELLEZA DE LAS PLANTAS

Algunos tratadistas sobre estética afirman que la belleza, más que existir en sí, es la imposición de una cierta moda a través de criterios de arte. Este criterio puede ser válido para objetos de arte creados totalmente por el artista. Sin embargo, en jardinería, se manejan plantas que, de por sí tienen una belleza natural y propia, ya sea por su forma y tamaño, por sus hojas y flores de determinado color, por su aroma y movimiento, o por el frescor físico que puedan producir. Lo cierto es que la vegetación ofrece belleza ya de por sí, y, al seleccionar plantas y combinarlas en conjuntos ordenados, la belleza ofrecida puede ser mucho mayor.

Pero las posibilidades de belleza que pueden proporcionar plantas y flores no son fáciles de encontrar. Debido a ello, es necesario conocer las técnicas de la jardinería en su diversidad de especialidades, la jardinería en su triple aspecto; diseño o composición, construcción de elementos complementarios, como tiestos, caminos, pavimentos y conducciones de agua, y técnicas agrícolas en general.

Para el desarrollo de las técnicas de composición es necesario disponer de un amplio conocimiento de las plantas en su forma y color, en su desarrollo y crecimiento, en sus ciclos de floración y del tiempo de vida y evoluciones. Por otra parte, las plantas se combinarán con el entorno o medio donde se deberán integrar, por ello, el conocimiento de técnicas de arquitectura y decoración, sobre todo materiales de construcción, es un capítulo que el jardinero debe dominar. El soporte de las plantas se considerará en dos aspectos. Primero, en cuanto a soporte físico y estructural; por ejemplo la J estructura resistente de una terraza o balcón para ad-f mitir sobrecargas, desagües, anclajes, apoyo de jardiñeras y tiestos, etc. Y en segundo lugar, el soporte ambiental determinado por el volumen a llenar con vegetación y la existencia de ornamentación con figuras, muebles de jardín u otros, movimiento de ventanales y puertas, uso intensivo o no utilizable por personas. Estas bases de composición son los principios de un buen proyecto.

Para el desarrollo de las técnicas de construcción, la arquitectura y la construcción clásica suministran los , conocimientos necesarios, dividiendo éstos en dos grupos: los témeos y los artísticos. En cuanto a la base técnico-constructora unas veces viene aplicada antes de realizar el ajardinamiento; por ejemplo para una terraza, ésta viene hecha por la realización de la edificación; otras veces, en cambio, la actividad de construcción es posterior al ajardinamiento: paseos, muros de contención de tierras, escalinatas, bases para farolas, asientos, esculturas, fuentes, etc. También se incluye en este capítulo trabajos de iluminación, con sus redes eléctricas, y riego, con las tuberías de suministro.

Las técnicas agrícolas son las más propias del jardinero. El cultivo de las plantas con el conocimiento de la geografía donde se intentan plantar y la determinación de las posibilidades de laboreo permitirán establecer la lista de plantas utilizables para cada caso concreto, pudiendo complementarse con un estudio económico no solamente de la instalación del ajardinamiento sino de su mantenimiento a lo largo del tiempo

Combinando las tres técnicas anteriores, las plantas pueden lucir con una belleza no existente en la vegetación rústica, con una belleza donde las plantas tendrán una función similar a los colores que un pintor distribuye en un cuadro, o a los hilos que componen un tapiz artístico; pero, con una diferencia. Así como en un . cuadro o en un grupo escultórico las telas, pinturas y mármoles no se autodestruyen, en jardinería, las plantas crecen, viven y mueren por sí mismas y, el ayudarlas o no, determina que el ajardinamiento prospere o se destruya en su belleza, beneficie al medio donde esté instalado o lo perjudique coa suciedad y focos de insectos. De aquí que la jardinera técnica de aplicación constante.

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