lunes, 11 de mayo de 2009

PLANTAS ANUALES Y BIANUALES

Plantas anuales son aquellas que, en el transcurso de un año o en menos de siete meses, nacen, crecen, florecen, fructifican y mueren. También se denominan plantas anuales las que, aunque en su ambiente óptimo vivirían varios años, en nuestros climas mueren al llegar los fríos del invierno.

Las plantas bianuales son aquellas cuyo ciclo de vida se extiende a dos años.

Las plantas anuales se pueden clasificar, según su sistema de cultivo, en tres categorías:

1. Plantas sembradas y cultivadas en el lugar donde tendrán que florecer. Estas plantas se siembran generalmente a principios de primavera, concretamente hacia mediados de marzo, para florecer en junio. Su ciclo de vida es corto. Este es el caso de Antirrhinum, Lathyrus, Godetia, etcétera.

2. Plantas sembradas en vivero. Como su ciclo vegetativo es más largo que el de las anteriores, es preciso empezar su cultivo a principios de marzo en un invernadero con un chasis apropiado para protegerlas de los posibles fríos. Hacia mediados de mayo o incluso antes, se plantarán definitivamente en el jardín o bien en jardineras, floreciendo la mayoría entre junio y julio, otras en agosto, y retrasándose algunas hasta la llegada de los primeros fríos invernales. Las plantas más típicas de este grupo son los Tagetes, las Petunias y la Reina-Margarita.

3. Plantas sembradas en invernadero. A causa de su largo ciclo vegetativo, estas plantas necesitan que su siembra se realice dentro de un invernadero. A partir del mes de abril, podrán trasplantarse al exterior. Las especies más representativas son: Begonia, Salvia y Verbena.

La mayor ventaja de las plantas anuales es su precio, sobre todo las semillas, que son bastante económicas. Estas plantas son generalmente fáciles de cultivar y algunas pueden sembrarse directamente en el jardín.

Por su floración en primavera, verano y otoño, las plantas anuales pueden utilizarse, en la decoración de terrazas y jardines, durante estas tres estaciones; aunque algunas especies, como el Pensamiento y el Bellis perennis florecen durante el invierno. Las anuales semirresistentes, que no soportan las heladas, son las que ofrecen mayores dificultades, debiéndose sembrar en chasis, durante el es de marzo, aceptando cualquier tipo de terreno siempre que no sea muy compacto.

Las plantas bianuales pueden clasificarse en función de las características del suelo, del grado del soleamiento y de la resistencia al clima. Las más interesantes son las que toleran las bajas temperaturas, pudiendo vivir en climas fríos y soportando incluso las heladas. En general las plantas bianuales se cultivan de forma similar a las anuales; se siembran normalmente en primavera y verano, siendo conveniente protegerías en invierno con placas de vidrio, plástico o paja. Suelen florecer a finales o en pleno invierno. Las más resistentes se siembran al exterior durante el mes de marzo, y algunas especies, como las Caléndulas, incluso en otoño.

El terreno, tanto para las anuales como para las bianuales, debe ser razonablemente fértil, pero evitando aquellos que sean excesivamente ricos en materias nutritivas ya que provocan, en algunas especies, principalmente en las anuales, la producción excesiva de hojas y la disminución de la floración.

La siembra podrá efectuarse en parterres, de formas regulares o irregulares, previamente acotados y rastrillados a fin de conseguir una buena uniformidad. Si germinan en abundancia y crecen de forma tupida, se pueden quitar algunas plantas salteadas y colocarlas en otro lugar.

Respecto a la plantación, la distancia entre planta y planta variará según la especie, aunque generalmente oscila entre 15 y 40 centímetros. Normalmente, las plantas anuales no requieren soportes si se sitúan en lugares con un buen soleamiento; sin embargo, en lugares muy sombríos, su crecimiento se alarga en demasía, necesitando tutores.

La rapidez de su desarrollo permite obtener un jardín florido en tres meses, con brillante y colorido en cualquier momento determinado de primavera, verano y parte de otoño. Por esta razón, su empleo ha aumentado en la actualidad, colocándose en jardineras, macetas, cubos, patios, elementos colgantes, parterres, de una forma individualizada o bien combinadas con otras especies. Algunas de estas plantas se utilizan para flor cortada, como el Aster, la Rud-beckia y las Caléndulas.

Los cuidados de estas plantas irán dirigidas a favorecer una abundante y hermosa floración, para ello, se eliminarán las flores marchitas, que, además de afear la planta, le restaría vitalidad para producir numerosas semillas, principalmente a la Lobelia y al Alyssum.

•Las enfermedades suelen perjudicar a estas plantas solamente durante su germinación y plantación; no obstante, algunas como la Petunia atraen caracoles y babosas dañinas.

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